Andrew Bibby


 

 

Andrew Bibby is a professional writer and journalist, working as an independent consultant for a number of international and national organisations, and as a regular contributor to British national newspapers and magazines. He is also the author of a number of books.

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Las cooperativas y la crisis: “Nuestros clientes son también nuestros proprietarios”

El moderno centro de atención telefónico en Malmö, en el sur de Suecia, recibe otra llamada. El cliente quiere información sobre seguros, y el operador sentado en su terminal informática habla a través de su casco auricolar y explica las condiones de las pólizas disponibles. La conversación progresa; la venta se realiza.

La transacción no se lleva a cabo en sueco, sino en curdo. La cooperativa de seguros sueca Kolksam experimentó hace más de diez años con la idea de un centro de atención telefónica multilingüe. Hoy en día, su sede de Malmö maneja llamadas en diecisiete idiomas, incluyendo somalí, persa, árabe y polaco. En un país donde casi la quinta parte de la población es de origen migrante, éste es un servicio comercial muy útil. Según Folksam, la compañía recibe 100.000 llamadas al año. Como consecuencia, en la actualidad abarca la mayor parte del mercado de seguros dentro de las comunidades migrantes de Suecia.

Este es el tipo de idea que se le podría ocurrir a una empresa recién establecida. Pero Folksam es una institución respetable del mundo de las finanzas en Suecia, que desde hace más de 102 años ofrece seguros a los suecos.

Conciliar valores económicos y sociales

Su director ejecutivo, Aders Sundström, sostiene que el éxito empresarial de Folksam puede ser atribuido a sus valores sociales. Fue fundada originalmente para satisfacer las necesidades de los primeros movimientos sociales y sindicales de Suecia, y aún se diferencia de otras compañías de seguro, sobre todo en la organización de la empresa. Opera sin accionistas y pertenece a la gran familia mundial de instituciones financieras cooperativas y mutualistas. Como puede leerse en su página web: “Nuestros clientes son también nuestros propietarios. Los beneficios no son distribuidos entre los accionistas, permanecen en la empresa y nos benefician a todos”:

Históricamente, los bancos cooperativos y las cooperativas de seguros no han aparecido mucho en la prensa. Pueden trabajar sin preocuparse por la cotización de las acciones y, por lo tanto, sin la atención diaria de los medios que se ocupan de temas económicos y de los analistas que, en cambio, las empresas de capital por acciones atraen. Sin embargo, juntos son dueñas de una porción importante del mercado.

El porcentaje del mercado de las empresas cooperativas

De acuerdo con la Federación Internacional de Cooperativas y Mutuales de Seguros (ICMIF, por sus siglas en inglés), por ejemplo, cerca del 24 por ciento del mercado mundial de seguros está en manos de cooperativas de seguros. El principal miembro de ICMIF es el gigante japonés Zenkyoren, una cooperativa de seguros que domina el sector agrícola del país y recibe un ingreso por primas de cerca de 4.700.000 millones de yen (cerca de 50.000 millones de dólares). Otro miembro de ICMIF, la cooperativa Equidad de Colombia y su asociada Saludcoop, que ofrece servicios médicos, ocupan también una posición dominate en su país.

En la actividad bancaria, existen historias similares en muchos países. En los Países Bajos, la mitad de la pobabción es cliente de Rabobank, mientras que en Alemania los bancos cooperativos en su conjunto tienen treinta millones de clientes. Un estudio reciente dice que los bancos cooperativos tienen el 20 por ciento del mercado minorista europeo.

La red mundial de cooperativas, propiedad de los ahorristas y de las cooperativas de crédito (conocidas como asociaciones de crédito o sociedades cooperativas de ahorro y crédito, SACCOs) también es importante. De acuerdo con el Consejo Mundial de Cooperativas de Ahorro y Crédito, la red ofrece a sus 177 millones de miembros en 96 países (muchos de ellos países en desarrollo) una manera fácil y segura de ahorrar y solicitar préstamos.

La crisis financiera que ha transformado el mundo de las finanzas en los últimos tres años está dirigiendo una atención inusitada hacia esta diferente familia de empresas, que tienen la característica común de trabajar para distribuir los beneficios entre sus miembros-clientes en vez de entre accionistas. Por ejemplo, a principios de este año la revista “The Economist” señaló que los bancos cooperativos habían aumentado de manera constante su porcentaje del mercado europeo en los últimos años. Los clientes, al parecer, buscan seguridad y garantías. Un estudio reciente realizado por el banco central alemán (Bundesbank) dice que los bancos cooperativos son financieramente más estables y menos propensos a la bancarrota que los que están en manos de accionistas.

Las cooperativas son más resistentes a la crisis

Esta es una visión que ha sido repetida en otros estudios, entre ellos uno de la OIT. Como Jefe del Servicio de Cooperativas de la OIT, Hagen Henrÿ conoce muy bien el sector y sugiere que la estructura misma de estas instituciones financieras es la que ayuda a explicar su solidez. “Los datos a nuestra disposición indican que, con pocas excepciones, las empresas cooperativas en todos los sectores y regiones son relativamente más resistentes que las empresas basadas en el uso de capital a los desajustes actuales del mercado”, dijo Henrÿ.

Algunos de los datos disponibles a los cuales se refiere provienen de un estudio reciente de la OIT realizado por dos profesores universitarios, Johnston Birchall, del Reino Unido, y Lou Hammond Ketilson, de Canadá. Su estudio confirma la visión de que las instituciones cooperativas han superado la reciente crisis mucho mejor que las empresas en manos de inversionistas. Sugiere además algunas razones que explican este fenómeno y que están directamente relacionadas con la estructura de propiedad de las cooperativas. “El reciente salvamento por parte del sector público de los bancos privados propiedad de inversionistas, ha puesto en evidencia las virtudes del sistema bancario cooperativo propiedad de los clientes, más conservador a la hora de asumir riesgos y menos guiado por la necesidad de obtener beneficios para sus accionistas y bonos para sus dirigentes”, dice el informe.

En otras palabras, parte de esta resistencia es una consecuencia del hecho de que las cooperativas no están sometidas a la misma presión de incrementar las ganancias de los inversionistas. La Asociación internacional de bancos cooperativos pone en evidencia la perspectiva a largo plazo que las instituciones financieras cooperativas pueden practicar. “Los bancos cooperativos no tienen la exigencia de potenciar al máximo las ganancias a corto plazo para distribuirlas entre sus accionistas y pueden tener una estrategia a largo plazo”, dice Jean-Louis Bancel, Presidente de la Asociación.

Sin embargo, no todas las empresas cooperativas han salido ilesas de la crisis financiera. En Alemania, el Banco central de cooperativas DZ sufrió una pérdida de 1.000 millones de euros en 2008 como consecuencia de inversiones de alto riesgo: Las cooperativas en todo el mundo han tenido que enfrentar dificultades comerciales, sobre todo a causa de decisiones imprudentes sobre inversiones.

Un modelo de empresa poco seductor

Existe en la actualidad, dentro del sector de las cooperativas, un cierto sentido de satisfacción debido a que -un poco como la precavida hormiga de la fábula de Esopo en oposición al inconstante saltamontes- su modelo, en apariencia poco atractivo, ha demostrado su valor y sostenibilidad en tiempos difíciles. En algunos casos, y por primera vez en muchos años, las cooperativas están promoviendo con fuerza sus estructuras propiedad de los miembros entre potenciales clientes, y poniendo en evidencia su singularidad y rectitud.

Para muchas cooperativas esto está relacionado con un énfasis en las prácticas éticas en la actividad bancaria y de seguros. En el Reino Unido, por ejemplo, la Cooperativa de servicios financieros (parte del grande y multisectorial Co-operative Group) pone en evidencia su enfoque profundamente ético hacia el préstamo y las inversiones bajo el lema 'good with money' (dinero al servicio del bien). Folksam es otra empresa con un compromiso firme de invertir sus fondos de seguros de manera ética. La compañía sueca asumió un papel protagónico al informar a las Naciones Unidas sobre los Principios para Inversiones Responsables que adoptaron hace cuatro años.

El movimiento cooperativo destaca que su compromiso con los valores sociales (reflejados en los principios de iniciativa individual, responsabilidad individual, democracia, igualdad, equidad y solidaridad suscritos de manera formal como 'valores de la cooperativa' por la Alianza Cooperativa Internacional) no impide a las empresas cooperativas ser rentables al mismo tiempo. Para Hagen Henrÿ, estos valores corresponden con el interés de la OIT de crear empleos y trabajo decentes. “Las cooperativas están cerca de una economía democrática, centradas en las personas que se preocupa por el medio ambiente, y al mismo tiempo promueven crecimiento económico, justicia social y una globalización equitativa. Las cooperativas desempeñan un papel cada vez más importante en equilibrar los temas económicos, sociales y ambientales, así como en la prevención y reducción de la pobreza”, dice.

El papel de la Recomendación 193 de la OIT

La OIT se interesa en las cooperativas desde hace tiempo, pero la Recomendación n.° 193 de la OIT, adoptada por la Conferencia Internacional del Trabajo en 2002, tiene un papel especialmente importante que desempeñar para ayudar a los gobiernos de todo el mundo a crear las leyes, los sistemas administrativos y las políticas necesarias para permitir que las cooperativas se desarrollen en este siglo. La Recomendación n.° 193 ayuda a garantizar que las cooperativas tengan el moderno marco jurídico que necesitan. Su adopción también puso en evidencia la renovada atención internacional sobre la importancia de proteger las prácticas democráticas internas de las cooperativas después de un período en el cual, en algunos países, algunas 'cooperativas' eran poco más que empresas administradas por el Estado.

Según Hagen Henrÿ, es posible que la necesidad de estructuras jurídicas apropiadas para las cooperativas deba ser reconfirmada después de la crisis financiera mundial. Henrÿ registró la presencia en algunos países de movimientos para armonizar las leyes y los sistemas normativos aplicados a las cooperativas con las que se aplican a las empresas basadas en el uso de capital, un proceso que puede aportar beneficios pero también causar daños. “La homogeneización de las leyes de las cooperativas con las leyes de las empresas puede ayudar a las cooperativas a ser más competitivas en un sentido estrictamente económico. Sin embargo, esta homogeneización transforma a las empresas cooperativas, que se basan en relaciones de transacción con sus miembros, en empresas que se basan en relaciones de inversión con sus inversionistas”, dijo. “Debilita el carácter asociativo de gobernabilidad específico de la estructura de las cooperativas”.

La Recomendación n.° 193 hace un llamado en particular a los gobiernos para que ofrezcan políticas de apoyo y marcos jurídicos apropiados a la estructura de propiedad particular y a los valores sociales de las empresas cooperativas. Antes de la crisis, éste podría parecer un sector de actividad marginal. Sin embargo, en la actualidad, el valor de las cooperativas puede ser apreciado con mayor facilidad. “Las empresas basadas en el uso de capital no deben ser el criterio a través del cual todos los tipos de empresas son comparados y evaluados”, dijo Hagen Henrÿ.

Una oportunidad para que las cooperativas reafirmen su posición en la economía mundial puede llegar en breve tiempo. Las Naciones Unidas acaban de decidir que 2012 será declarado el Año internacional de las Cooperativas.

This article by Andrew Bibby, in a slightly different form, was first published in Trabajo magazine, 2010

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